Liderazgo y estrés
En los últimos meses los líderes ejecutivos se han visto sometidos a grandes cargas tensionales por las demandas del exterior. A continuación comparto contigo algunas estrategias muy sencillas que te ayudarán a manejar el estrés de manera más saludable.
En estas pasadas fiestas navideñas, tuve la oportunidad de platicar con dos personas: una ejecutiva a cargo de un centro de atención a clientes y un ejecutivo de ventas.
En el primer caso, la ejecutiva me platicaba que está sometida a una gran presión pues tiene la consigna de atender con la mayor velocidad posible a los clientes; su centro de atención está siendo monitoreado por su jefe inmediato, que radica en otra ciudad, a través de una cámara de vigilancia.
Y cuando las oficinas están llenas suele recibir una llamada de su jefe quien le pregunta por qué el servicio no está siendo ágil. Le está empezando a tener fobia al teléfono. Cada vez que suena se dispara su tensión, pensando que pudiera ser su supervisor.
Antonio es un ejecutivo que recién acaba de incorporarse como uno de los jefes de ventas de la compañía. Debido a la crisis éstas han bajado considerablemente. Le están exigiendo que revierta la tendencia y de no hacerlo no ganará su bono trimestral de productividad.
Como estos casos, seguramente hay muchos. Tu trabajo podría llegar a ser altamente desgastante si no tomas cartas en el asunto de inmediato. A continuación, te invito a que leas estos consejos que llevados a la práctica pueden ayudar a reducir tu estrés.
Técnica de la respiración purificadora.
Aspira tanto aire como puedas. Procura respirar con el estómago. Imagínate el aire que absorbes con algún color que relaciones con la relajación y la serenidad. Contén la respiración por tres minutos. Después exhala e imagínate que el aire que sacas tiene el color del estrés. Repite dos o tres veces más.
Realiza este ejercicio cuatro o cinco veces al día.
Técnica de los pequeños cambios.
Identifica pequeños detalles que podrías cambiar y que tengan un alto impacto en la disminución de tu estrés. Por ejemplo, a lo mejor sería llegar 10 minutos antes a tu oficina para ordenar tu escritorio al iniciar tu día de trabajo.
O tal vez adquiere el hábito de hacer una lista de tareas que harás al día siguiente, de modo que cuando llegues a la oficina no inviertas tiempo para ver cuál va a ser tu plan del día. Prepáralo antes.
Usa tu sentido común y experiencia.
Si ya sabes que a tu jefe siempre le gustar recibir dos juegos de tu reporte, no esperes que te lo pida. Sácale de una vez una copia y entrégaselo al mismo tiempo. Hásta lucirás más eficiente.
Si mandaste a un archivo adjunto por mail a una persona y dudas que tengas el software para abrirlo, manda dicho archivo también en otro formato más accesible o indícale cómo descargar el programa gratuitamente desde el internet para que pueda accesarlo. ¿Por qué esperar que te reclame si puedes ahorrarte tiempo y esfuerzo?
Resuelve los problemas de inmediato.
No permitas que éstos se vuelvan inmensas bolas de nieve que luego te aplasten. Los problemas, cuando están en su fase inicial, se resuelven más fácilmente.
Prioriza.
Se dice que el 25% de las tareas que realizas en un día impactan en el 80% de tu eficiencia. Entonces, ¿cuál es ese 25% en el que te debes concentrar? …
Cada cosa en su lugar.
Conforme te lleguen documentos y mails que ya no vayas a usar, archívalos en un lugar que les hayas asignado previamente. No permitas que se te acumulen estrepitosamente. El desorden favorece la tensión.
Desde luego, duerme suficientes horas, realiza ejercicio físico, practica ejercicios de meditación, yoga; inscríbete a un curso de administración del tiempo y toma de decisiones. Recuerda: la práctica de pequeños hábitos contribuirá a que no te sobrecargues. No vale la pena.
¿Tienes algún ”truco” cuya práctica te ayude mucho a controlar el estrés? Compártelo con la comunidad dejando tu mensaje en este post.
¡Cuida tu salud!
Lety Barrios.
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Tags: carga tensional, consejos, control, estrés




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