Cómo manejar el conflicto en el trabajo en equipo
En ocasiones un líder tiene qué intervenir en la resolución de un conflicto cuando dos colaboradores están realizando un trabajo en equipo. Problemas de personalidad o rencillas ajenas a la empresa impactarán la productividad. Aprende cómo manejar este tipo de situaciones.
Es conveniente que como líder de un equipo mantengas un clima laboral saludable que permita a todos sus miembros trabajar en las mejores condiciones posibles. Algunos líderes optan por ignorar el problema. Otros, siemplemente lo evaden o no le dan importancia.
Un líder comprometido aprende a afrontar el conflicto, porque sabe que mientras no se resuelva la productividad se verá afectada y le será muy difícil conseguir así las metas. ¿Qué hacer? Analiza el siguiente procedimiento.
1.Escucha las partes involucradas en el problema. Es importante para que tengas la película completa. Algunos líderes se dejan llevar por la opinión o comentarios de una sola persona. Error. Escucha con apertura a todas las partes involucradas. Llama a cada involucrado en privado y escúchalos.
2.Realiza una mesa de trabajo con las partes involucradas. Ésta es quizá la parte más difícil por lo que muchos gerentes o supervisores prefieren evitarlo. Pero no hay nada mejor que ventilar los problemas de manera constructiva siendo tú el moderador.
Inicia comentando que el objetivo de la reunión es crear condiciones saludables de trabajo, por lo que todo lo que se diga a partir de este momento deberá ser sólo para fines constructivos. A lo mejor hay que poner sobre la mesa situaciones incómodas, sin embargo, éstas servirán sólo para establecer caminos de diálogo y mejora.
3.Pídele a cada colaborador que establezca qué talentos ve en su compañero con el que tiene el problema. De esta manera estás orientando a que tus colaboradores tengan una percepción equilibrada de las cosas, que aprendan a detectar no solo lo malo sino lo bueno de cada situación y de cada persona.
Por otra parte, estarás contribuyendo a bajar las defensas de los involucrados; estarás iniciando la plática con un perfil bajo y no a pie de guerra.
4.Solicítales que expresen qué situaciones no les parecen. Fíjate bien lo que escribí: situaciones. La mesa de trabajo no se debe centrar en herir ni lastimar a las personas, sino en analizar las situaciones que no están favoreciendo el trabajo en equipo.
5.Haz que expresen qué les gustaría que fuera diferente respecto a su compañero y cómo, de manera individual, pueden contribuir para la solución del problema. Aquí es la oportunidad de pedir abiertamente al compañero alguna solicitud específica y al mismo tiempo hacer un análisis del propio comportamiento para detectar lo mejorable.
6.Lleguen a acuerdos. Una vez que se hayan sentado las bases para el cambio, es importante que se ponga por escrito los acuerdos (como si fuera una minuta) y se haga llegar una copia a los involucrados para que las palabras no se las lleve el viento.
7.Seguimiento. Muchos líderes cometen el error de no dar seguimiento al compromiso de cambio y/o mejora de las partes afectadas. Es importante hacer una reunión 15 días después para revisar cómo se han estado sintiendo las partes y qué detalles todavía se podrían cambiar.
Es importante que tú moderes este proceso con total objetividad. Si te inclinas a favor de uno y en contra del otro agudizarás el problema. Mejor, permite que cada parte elija su propio modo de corregir los errores y tu ayuda a que este proceso se realice de la mejor forma posible.
No permitas que los problemas crezcan, ignorándolos o evadiéndolos. Toma al toro por los cuernos y evita que la situación llegue a dimensiones que luego te sea muy difícil controlar.
¡Te deseo mucho éxito!
Lety.
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Tags: conflicto, lider, trabajo en equipo




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